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NOTICIA

Más de 200 buses de Quito ya transmiten datos para monitoreo en tiempo real

Más de 200 buses de Quito ya transmiten datos para monitorear rutas y velocidad. La siguiente fase busca mostrar su ubicación en Quito Nos Mueve.

Personal de monitoreo trabaja frente a pantallas en un centro de control.
Personal de monitoreo trabaja frente a pantallas en un centro de control.

Para entender

  • Más de 200 unidades ya están conectadas y entre 11 y 13 operadoras avanzan en la incorporación progresiva al sistema.
  • Los datos permitirán detectar desvíos de ruta, exceso de velocidad, incumplimientos de horarios y falta de transmisión del GPS.
  • La siguiente etapa busca llevar la ubicación de los buses a Quito Nos Mueve para que los pasajeros consulten qué unidad se acerca y cuándo llegará.

Más de 200 buses del transporte convencional de Quito ya transmiten información para un sistema de monitoreo en tiempo real. Entre 11 y 13 operadoras avanzan en su incorporación progresiva, en una fase de pruebas que busca convertir los datos de cada unidad en una herramienta de fiscalización y, después, de información para los pasajeros.

Orlando García, jefe de la Unidad de Integración Tecnológica de la Secretaría de Movilidad, explicó que los buses conectados transmiten datos sobre sus recorridos. La implementación se realiza todavía en un ambiente controlado antes de avanzar hacia una operación completa.

El sistema forma parte de la modernización tecnológica del transporte público convencional. Las unidades deben contar con equipamiento a bordo capaz de transmitir información sobre su operación.

El sistema permitirá detectar incumplimientos durante el recorrido

La transmisión de datos es una obligación para las operadoras. La información permitirá a la Secretaría de Movilidad verificar indicadores de calidad relacionados con la operación de los buses.

Entre los parámetros que podrán controlarse están la hora de salida, el cumplimiento de la ruta y la velocidad. Si una unidad se desvía del recorrido establecido, supera los límites permitidos o deja de transmitir información, el sistema permitirá identificar esa situación y generar elementos para las acciones correspondientes.

El monitoreo también permitirá detectar si un bus opera sin el GPS requerido. Cuando una unidad deja de transmitir, esa ausencia de información puede constituir un incumplimiento de la obligación de mantener activa la transmisión.

Los datos serán utilizados por las áreas responsables de la gestión y fiscalización del transporte. En caso de una infracción de tránsito, García aclaró que el sistema no implica automáticamente una multa al conductor: el monitoreo aporta información sobre la operación y la eventual sanción depende del procedimiento y de la autoridad competente.

Quito Nos Mueve será la siguiente etapa para los pasajeros

La segunda fase consiste en utilizar los mismos datos para informar a los usuarios. García explicó que, una vez concluida la etapa de pruebas, la transmisión de los buses convencionales se integrará a Quito Nos Mueve.

La meta es que el usuario pueda seleccionar una parada, identificar qué bus está cerca y conocer aproximadamente cuánto tardará en llegar. Así, la información que inicialmente sirve para controlar la operación también podrá utilizarse para planificar los viajes.

Quito Nos Mueve ya integra información relacionada con la Cuenta Ciudad y los medios de acceso al transporte municipal. García señaló que actualmente incluye servicios como el Metro de Quito y los corredores Ecovía y Trolebús.

La incorporación del transporte convencional ampliará esa integración tecnológica. El objetivo es que distintos sistemas de transporte compartan una plataforma y que los usuarios puedan acceder al servicio mediante mecanismos como la tarjeta Ciudad, la tarjeta de transporte, la cédula de identidad y códigos QR.

Por ahora, los más de 200 buses conectados todavía no aparecen en Quito Nos Mueve para consulta general. Esa funcionalidad continúa en pruebas y será incorporada a la aplicación después de completar los ajustes técnicos.

El cambio que plantea este sistema es pasar de una fiscalización apoyada principalmente en controles en territorio a un esquema en el que los datos de cada unidad permitan seguir su operación y, posteriormente, entregar esa información directamente al pasajero.