María Fernanda Guillén marca distancia de Wilson Merino: “Ya no coincidíamos en nuestros objetivos”
María Fernanda Guillén explica por qué se distanció de Wilson Merino y sostiene que ambos dejaron de coincidir en el proyecto político que compartían.
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Para entender
- María Fernanda Guillén llegó al Concejo Metropolitano después de la renuncia de Wilson Merino, quien dejó su curul para postularse a la Alcaldía de Quito por el movimiento Imparables. Guillén, que era su alterna, fue principalizada en agosto. La designación como reemplazo de Merino está registrada en información pública del Municipio y fue reportada tras su renuncia para participar en la carrera por la Alcaldía.
- Pero la nueva concejala sostiene que la distancia con Merino no nació con su llegada al cargo. En entrevista con Mediato, aseguró que la ruptura venía de tiempo atrás y que ambos dejaron de coincidir en la visión que tenían para Quito.
- Según Guillén, el punto de partida fue un proyecto de ciudad que, dice, comenzaron a trabajar en 2022 y que posteriormente se vinculó con una alianza con Revolución Ciudadana. Ella afirma que mantuvo esa línea mientras ocupó cargos ejecutivos en el Municipio, entre ellos la Administración Zonal Norte y Quito Turismo.
La concejala evita atribuirle a Merino cuáles serían sus actuales intereses políticos. “No me corresponde”, respondió al ser consultada sobre sus objetivos. Lo que sí sostiene es que él empezó a tener “otra agenda” y que las coincidencias dejaron de existir.
Guillén tampoco se define como parte de una oposición al alcalde. Dice que su independencia está en mantener una posición “técnica y operativa” y en defender lo que considera un proyecto de ciudad. La frase, como suele ocurrir en política, deja una tarea sencilla para el lector: mirar los votos y las decisiones que vendrán.
La relación, según su relato, tampoco terminó en una pelea personal. Guillén asegura que con Merino siempre mantuvo una relación profesional y que la división apareció cuando dejó de sostenerse el proyecto político que habían compartido.
La ruptura ahora tiene una dimensión institucional
El distanciamiento deja de ser únicamente una diferencia entre dos antiguos aliados porque Guillén ocupa ahora la curul que Merino dejó en el Concejo. Eso significa que sus posiciones podrán observarse directamente en las decisiones que tome el Legislativo municipal.
La diferencia también ocurre mientras Merino busca llegar a la Alcaldía con Imparables, una organización distinta de la que respaldó su elección como concejal. Guillén, en cambio, continúa en el Concejo como representante de la línea política con la que llegó originalmente a esa posición.
Guillén dice que la prueba estará en las decisiones
Por ahora, la concejala no presenta su posición como una estrategia de oposición. Su definición es otra: sostiene que actuará desde criterios técnicos y operativos, con el proyecto de ciudad como referencia.
Ese planteamiento tendrá una prueba concreta en el Concejo: sus votos, sus propuestas y sus decisiones permitirán identificar cómo se traduce esa independencia en la práctica. No se trata solo de saber si Guillén se distancia de Merino, sino de observar qué posición adopta frente a las decisiones que marcarán la agenda de Quito.
El antecedente más inmediato ya muestra que su presencia puede tener efectos políticos. Guillén reemplazó a Merino en el Concejo y, desde entonces, sus actuaciones forman parte de la composición con la que el Legislativo municipal toma decisiones.
Para Guillén, sin embargo, el quiebre no debe leerse como una disputa personal. Su explicación es que el proyecto compartido dejó de ser el mismo y que, cuando las agendas cambiaron, también desaparecieron las coincidencias que habían sostenido esa relación política.



