Para entender
- El nuevo sistema de atención busca reducir las filas, pero en sus primeras semanas ha generado congestión en varias agencias.
- Hasta el 31 de diciembre de 2026 las licencias caducadas desde el 30 de enero siguen siendo válidas si el conductor porta la licencia física y el turno impreso.
- La ANT evaluará el plan piloto al finalizar septiembre para decidir si lo mantiene de forma permanente.
Las filas frente a las oficinas de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) volvieron a convertirse en parte del paisaje cotidiano en ciudades como Quito, Guayaquil e Ibarra. Hay ciudadanos que llegan antes del amanecer para intentar obtener un turno y otros que, pese a haber agendado una cita, pasan gran parte del día esperando atención.
El problema coincide con la implementación de un plan piloto que cambió la forma de emitir y renovar licencias de conducir desde el 20 de julio de 2026. La ANT dejó de utilizar el sistema tradicional basado únicamente en la fecha del turno y comenzó a organizar la atención según el último dígito de la cédula, con el objetivo de distribuir mejor la demanda y eliminar, en el futuro, la espera por fechas específicas.
La transición, sin embargo, coincidió con una fuerte demanda acumulada y con usuarios que desconocían el nuevo procedimiento o acudieron siguiendo el sistema anterior, lo que provocó confusión y largas esperas.
La demanda supera la capacidad diaria
Las escenas más visibles se han registrado en Pichincha e Imbabura. En Ibarra se reportan ciudadanos que llegan desde las 04:00 para intentar conseguir uno de los cupos disponibles, mientras que en Quito varios usuarios han documentado jornadas de espera de hasta ocho horas.
Según información difundida por la propia ANT, el plan piloto incrementó la capacidad diaria de atención en Quito hasta alrededor de 300 personas y en Guayaquil entre 180 y 200 usuarios. Aun así, ese aumento no ha sido suficiente para absorber la demanda concentrada en las agencias con mayor número de trámites.
El desbalance tiene una explicación sencilla: miles de personas buscan renovar licencias vencidas, obtener documentos por primera vez o realizar otros trámites al mismo tiempo, mientras las agencias continúan operando con un número limitado de módulos, equipos y funcionarios.
La prórroga reduce el riesgo, pero no elimina el trámite
Para quien necesita renovar su licencia, la principal novedad es que no existe la obligación de hacerlo de inmediato si el documento caducó desde el 30 de enero de 2026.
La ANT amplió la vigencia de esas licencias hasta el 31 de diciembre de 2026. Durante ese período los conductores pueden seguir circulando siempre que porten la licencia física vencida y el turno impreso para la renovación. La medida también mantiene vigentes los exámenes psicosensométricos y otros documentos habilitantes asociados al trámite.
Eso significa que una persona cuya licencia venció este año no necesita acudir inmediatamente a la agencia por temor a una sanción, siempre que cumpla con esos requisitos. La prórroga busca precisamente disminuir la presión sobre las oficinas mientras el nuevo sistema se estabiliza.
En cambio, quienes tramitan una licencia por primera vez o necesitan otros servicios de la ANT sí deben seguir el procedimiento establecido para cada caso y verificar la disponibilidad de atención en la agencia elegida.
El cambio todavía está en prueba
El nuevo esquema funciona como un plan piloto entre el 20 de julio y el 30 de septiembre de 2026. Durante este período los usuarios pueden acudir según el último dígito de su cédula, sin esperar necesariamente la fecha exacta que aparecía en el turno bajo el sistema anterior.
La ANT sostiene que el objetivo final es eliminar el modelo rígido de turnos y ofrecer una atención más flexible. Sin embargo, las primeras semanas evidenciaron problemas de comunicación con los usuarios y una capacidad insuficiente para absorber la demanda en las agencias con mayor afluencia.
Mientras el piloto continúa, la entidad mantiene jornadas extraordinarias y evalúa ajustes antes de decidir si el sistema se implementará de manera definitiva.
El principal reto sigue siendo el mismo: lograr que la modernización del proceso reduzca realmente los tiempos de espera y no solo cambie la forma de organizar las filas.





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