Para entender
- Un call center fue intervenido por la Policía en el centro norte de Quito, cerca de la parada Bellavista de la Ecovía.
- El número de trabajadores no está confirmado: las primeras versiones hablan de más de 30 personas, aunque otras estimaciones elevan la cifra a cerca de 80 o incluso más.
- La investigación encontró equipos y registros con información personal y deudas, elementos que ahora son analizados para determinar qué actividad se desarrollaba realmente en el lugar.
Decenas de jóvenes llegaron a trabajar como cualquier otro día. Horas después, un edificio de la avenida 6 de Diciembre estaba rodeado por policías y familiares que buscaban respuestas. El lugar es investigado por su posible relación con extorsiones.
Una oficina, muchas preguntas
A veces una dirección parece una más entre tantas. Un edificio, unas oficinas, computadoras encendidas y personas trabajando. Pero el viernes 21 de agosto, un inmueble de la avenida 6 de Diciembre dejó de ser un lugar cualquiera.
La Policía llegó hasta allí para intervenir un call center que estaría relacionado con una investigación por presuntas extorsiones.
Dentro había jóvenes que, según la información conocida, habían llegado en busca de una oportunidad laboral. Afuera, mientras avanzaba el operativo, comenzaron a aparecer sus familiares. La preocupación creció a medida que pasaban las horas.
No todos sabían qué ocurría. Tampoco estaba claro cuántas personas se encontraban dentro. Las primeras cifras oficiales hablaban de más de 30 trabajadores, mientras otras estimaciones situaban el número entre 80 y más de 100.

De las llamadas a una investigación
El establecimiento funcionaba en dos plantas y contaba con computadoras, teléfonos celulares, chips y otros equipos tecnológicos.
Pero lo que ahora interesa a los investigadores está en la información almacenada allí: archivos con datos personales y registros relacionados con deudas, pagos y contactos.
La pista que llevó hasta el inmueble habría surgido durante un operativo de control en los alrededores del parque La Carolina. A partir de información encontrada en teléfonos, las autoridades llegaron hasta el call center.
Ahora comienza otra parte de la historia: determinar para qué se utilizaban esos datos, quién dirigía la operación y si las cobranzas que se realizaban escondían un mecanismo de extorsión.










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