Para entender
- El Banco Central mantiene una proyección de crecimiento de 2,5% para Ecuador en 2026.
- Servicios y manufactura muestran mayor dinamismo, mientras agricultura, pesca, minas y petróleo enfrentan retrocesos.
- Las exportaciones no petroleras crecieron 2% entre enero y mayo, pero el cacao cayó 59% en valor.
- El consumo y la inversión serán determinantes para sostener el crecimiento durante el segundo semestre.
El motor de la economía empieza a cambiar
Ecuador entra al segundo semestre de 2026 con una economía que mantiene capacidad de expansión, pero también con una señal que conviene observar: los sectores que están sosteniendo el crecimiento comienzan a ser diferentes de aquellos que tradicionalmente han tenido mayor peso en la generación de actividad y divisas.
El Banco Central del Ecuador mantiene su previsión de crecimiento de 2,5% para este año, después de una expansión preliminar de 3,7% en 2025.
La proyección tiene una característica importante. El BCE estima que la demanda interna aportará 2,1 puntos porcentuales al crecimiento, mientras la demanda externa neta contribuirá con 0,4 puntos.
Eso coloca al consumo de los hogares y a la inversión en el centro del escenario económico.
Pero los datos más recientes muestran algo adicional: no todos los sectores están avanzando al mismo ritmo.
Servicios y manufactura toman protagonismo
El indicador más reciente disponible, correspondiente a mayo, muestra que la economía ecuatoriana creció 1,6% frente al mismo mes de 2025, según el Banco Central.
El crecimiento estuvo acompañado por un comportamiento especialmente favorable de los servicios y la manufactura.
Los servicios aumentaron 2,4% y aportaron 1,1 puntos porcentuales al crecimiento del indicador. El BCE relacionó este resultado con una mayor generación eléctrica, expansión del crédito y mayor actividad en transporte, servicios profesionales, alojamiento y alimentación.
La manufactura tuvo un crecimiento todavía mayor: 5,4% interanual, con una contribución de 0,7 puntos porcentuales.
Entre los factores estuvieron el aumento de las exportaciones de camarón elaborado, una mayor producción de cemento y el incremento en la elaboración de derivados de petróleo.
La otra cara está en las actividades primarias.
Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca cayeron 3,8%. Minas y petróleo retrocedieron 1,4%, principalmente por una menor producción nacional de petróleo y una reducción de las exportaciones de cobre.
La economía, entonces, no está creciendo de manera uniforme. Está cambiando la composición de ese crecimiento.
La economía no petrolera gana peso
Otro dato ayuda a entender esta transformación.
En mayo, el componente no petrolero del IMAEc creció 1,8% interanual, mientras el componente petrolero se contrajo 2,1%.
Esto no significa que el petróleo haya dejado de ser importante para Ecuador. Significa que, en el comportamiento reciente de la actividad económica, los sectores no petroleros están teniendo una mayor capacidad para sostener el crecimiento.
Servicios, manufactura, comercio y construcción adquieren así mayor relevancia en un escenario en el que las actividades primarias enfrentan condiciones menos favorables.
Es una diferencia importante porque permite mirar el crecimiento desde otra perspectiva: Ecuador no solamente necesita producir más; necesita ampliar las fuentes desde las cuales genera actividad, empleo y divisas.
Las exportaciones no caen, pero cambian
El sector externo presenta una fotografía distinta.
Entre enero y mayo de 2026, Ecuador exportó USD 16.288 millones en bienes, 5% más que en el mismo período de 2025, según el reporte de Balanza Comercial del Banco Central.
Las exportaciones no petroleras crecieron 2%.
Por eso, no sería correcto hablar de una caída generalizada de las exportaciones no petroleras. El problema está en su composición.
El camarón alcanzó USD 3.892 millones, 12% más. El banano y plátano llegó a USD 2.023 millones, un crecimiento de 7%.
El cacao y sus elaborados, en cambio, registraron USD 820 millones: una caída de 59%.
El resultado muestra que Ecuador está atravesando una recomposición de su canasta exportadora.

El cacao explica buena parte de la caída
El cacao merece una lectura particular porque el problema no está solamente en cuánto se exporta, sino en cuánto se recibe por cada unidad.
El BCE proyecta que el volumen exportado de cacao crecerá 9,2% durante 2026, mientras el valor unitario disminuirá 47,3%.
La diferencia es fundamental.
Ecuador puede vender más cacao y, simultáneamente, obtener menos ingresos por esas ventas debido a la corrección de los precios internacionales.
El propio escenario macroeconómico proyecta que las exportaciones de cacao y elaborados pasarán de USD 4.668 millones en 2025 a USD 2.687 millones en 2026.
El caso del cacao muestra por qué una economía puede mantener crecimiento en términos de PIB mientras enfrenta una pérdida importante de ingresos en determinados productos de exportación.
Camarón, banano y minería ofrecen un contrapeso
La situación es diferente para otros productos.
El BCE proyecta un crecimiento de 9,3% en las exportaciones de camarón durante 2026. Para banano y plátano estima 1,7%; para flores, 5,5%, y para enlatados de pescado, 3,3%.
La minería también gana espacio. Las exportaciones del sector podrían alcanzar USD 4.858 millones, un crecimiento de 16,7% frente a 2025.
Esto permite entender por qué las exportaciones no petroleras todavía pueden mantener un resultado positivo pese a la fuerte caída del cacao.
No hay un solo comportamiento. Hay sectores que pierden valor y otros que están ocupando ese espacio.
Consumo e inversión serán decisivos
La otra parte de la historia está dentro del país.
El BCE mantiene una proyección de crecimiento de 2,5% para 2026 y estima que el consumo de los hogares aumentará 2,1%.
La inversión también será importante. Los datos del primer trimestre mostraron un crecimiento de 12,8% en la formación bruta de capital fijo, mientras el consumo de los hogares aumentó 3,9%, según las Cuentas Nacionales Trimestrales del BCE.
Esto explica parte del optimismo oficial.
La economía tiene un sector externo con resultados desiguales, pero cuenta al mismo tiempo con una demanda interna que todavía conserva capacidad de expansión.
La cuestión será cuánto tiempo puede mantenerse ese impulso.
El segundo semestre será la prueba
El escenario no está libre de riesgos.
El BCE identifica entre las amenazas para su proyección las crisis energéticas, la volatilidad de los precios de las materias primas, posibles fenómenos climáticos asociados a El Niño, cambios en las condiciones comerciales internacionales y los problemas de seguridad.
Por eso, el dato de 2,5% debe leerse con cierta perspectiva.
No se trata únicamente de saber si Ecuador crecerá. También importa qué sectores generan ese crecimiento y cuánto pueden sostenerlo.
Si servicios, manufactura, consumo e inversión mantienen el dinamismo, mientras camarón, banano y otros productos compensan parcialmente la caída del cacao, la previsión oficial tendrá mayores posibilidades de cumplirse.
Pero si la inversión pierde fuerza, el consumo se desacelera o los precios internacionales golpean a otros productos de la canasta exportadora, el escenario podría cambiar.
Ecuador llega así a la segunda mitad de 2026 con una economía que crece, pero que también está modificando sus fuentes de impulso.
El desafío no es solamente crecer 2,5%. Es conseguir que ese crecimiento sea más diversificado, genere empleo y pueda sostenerse más allá del comportamiento temporal de las materias primas.










Comentarios