El lavado de activos es el proceso mediante el cual se da apariencia legal a dinero o bienes obtenidos de actividades delictivas, para poder usarlos sin levantar sospechas.
Por qué te afecta. Es lo que permite que las economías criminales se mezclen con la economía formal: inmobiliarias, concesionarias, comercios y hasta clubes deportivos pueden terminar siendo vehículos de lavado, distorsionando precios y competencia.
Cómo funciona. Suele describirse en tres etapas: colocación del dinero en el sistema financiero o comercial, estratificación mediante múltiples transacciones que borran el rastro, e integración final en negocios aparentemente legítimos. Bancos y notarías están obligados a reportar operaciones inusuales a la unidad de análisis financiero.
El error común. No es un delito accesorio ni menor. Es autónomo: puede perseguirse sin que exista condena previa por el delito que originó el dinero, y sus penas son altas.




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